Saludo Cecilia Morel
El Presidente de la República me nombró como presidenta de seis fundaciones: Integra, Prodemu, Orquestas Juveniles e Infantiles, Artesanías de Chile, Tiempos Nuevos (MIM) y Fundación de la Familia.
Él evaluó mi profesión de orientadora familiar y mi trayectoria laboral de más de 30 años en el área de la promoción social de los niños, mujeres, familias y cultura. Así, consideró que era la persona adecuada para asumir este desafío. Tengo la suerte de que ello responde, también, al interés y la vocación que siempre he tenido por el servicio hacia personas en situación de vulnerabilidad social.
Tengo las ganas y la voluntad de hacer la mejor gestión posible. En primer lugar, realizamos una evaluación del impacto social que estas organizaciones han tenido con sus beneficiarios y la comunidad. Luego de 20 años de funcionamiento, he invitado a las fundaciones a realizar un rediagnóstico, porque la sociedad ha cambiado. Los roles de la familia, la mujer, los niños, la cultura, el patrimonio y la educación son otros que hace dos décadas.
Por otro lado, el trabajo también está orientado a seguir fortaleciendo la profesionalización y capacitación que estas fundaciones y sus trabajadores han ido desarrollando.
Chile, de norte a sur, lo he recorrido entero. Es un privilegio que agradezco, especialmente porque he podido conectarme con el sentir profundo de nuestra nación. He conversado con mujeres trabajadoras y esforzadas que lo sacrifican todo por el bienestar de su familia; con niños a quienes les brillan los ojos pensando en un futuro más esperanzador que su presente pobre; con trabajadores orgullosos de su esfuerzo, pero que sueñan con un país más justo donde las oportunidades lleguen hasta los rincones más perdidos.
A todos ellos los he mirado a los ojos y he comprendido que el anhelo más profundo de cada chileno y de cada chilena es vivir tranquilos, seguros y confiados en que ellos, sus familias y comunidades podrán contar con las herramientas para desarrollarse plenamente.
Las seis fundaciones que tengo el honor de presidir son un camino maravilloso para avanzar en cumplir ese anhelo. Son organizaciones fundadas en el corazón de nuestro pueblo, ubicadas –física y emocionalmente –en sectores vulnerables de nuestra sociedad. Todas ellas quieren levantar el alma de nuestro país y buscar un Chile que sonría a través de sus niños, sus mujeres, sus familias, sus jóvenes y del patrimonio y la cultura que nuestros antecesores nos han dejado en herencia.